GENERALIDADES:
El
Pié Diabético
es una complicación producto de la Diabetes no controlada, que en la
medida que transcurre el tiempo va provocando deterioro progresivo e
irreversible en distintos sistemas del organismo.
Resumiendo el Pié Diabético es una "alteración clínica de base etiopatogénica neuropática e inducida por la hiperglucemia mantenida, en la que con o sin coexistencia de isquemia, y previo desencadenante traumático, produce lesión y/o ulceración del pie".
Es importante mencionar que los factores que se consideran probables desencadenantes como componentes neuropáticos, vasculares, isquémicos, infecciosos, o traumáticos, no siempre están incidiendo en la aparición de un Pié Diabético, por tanto es de suma importancia que una persona que es portadora de una diabetes primaria o secundaria, siempre trate con suma seriedad cualquier lesión que se presente en la extremidad inferior.
Polineuropatía Periférica
La neuropatía periférica es una complicación frecuente de la Diabetes Mellitus tanto de tipo I como en la de tipo II, y su incidencia aumenta de forma paralela a la duración y severidad de la hiperglucemia. Es raro que ocurra en diabéticos de menos de 5 años de evolución, aunque en pacientes con DM tipo II al existir periodos largos de hiperglucemia asintomáticos, el tiempo de presentación puede ser más corto.
La neuropatía sensorial hace que el pie se vuelva insensible ante
estímulos normalmente dolorosos. Las personas no diabéticas
cambian la posición del pie cuando presentan disconfort al caminar, sin
embargo el sujeto diabético con neuropatía puede pasar todo el
día con un cuerpo extraño dentro del calzado sin darse cuenta. La
neuropatía motora produce una atrofia de de los músculos
intrínsecos del pie y además un adelgazamiento de la almohadilla
grasa que se encuentra situada bajo las cabezas de los metatarsianos. Esto produce
deformidades como "dedos en martillo", "dedos en garra" o
hallux valgus que predisponen al traumatismo y la ulceración.
Enfermedad Vascular Periférica
En el clásico estudio de Framinghan quedó establecido que la
enfermedad arterial oclusiva tiene una prevalencia cuatro veces mayor en la
población diabética que en los que no padecen esta enfermedad.
Aunque la enfermedad vascular periférica en los diabéticos es el
resultado de una aterosclerosis acelerada en cuya patogenia intervienen
distintos factores, es similar a la que presentan las personas no diabéticas.
Estos factores de riesgo deben ser controlados de forma
adecuada, ya que por ejemplo la hipertensión arterial se asocia con un
incremento en el riesgo de amputación.
Microangiopatía Diabética
A nivel de la microcirculación existe un engrosamiento de la membrana
basal capilar. Este engrosamiento no es oclusivo y es el cambio estructural
dominante en la retinopatía y en la nefropatía. La consecuencia es
un aumento de la permeabilidad capilar y un deterioro en la
autorregulación del flujo que en el riñón se manifiesta por
microalbuminuria y en el ojo por la formación de exudados.
En el pie diabético se teoriza que estos cambios pueden dificultar la
migración leucocitaria así como la respuesta hiperémica que
se produce tras una lesión. Esto facilitaría la infección
así como la progresión de la misma.
Infección Aproximación
diagnóstica al pie diabético
Para obtener unos resultados óptimos en el tratamiento del pie
diabético, debemos conocer tanto los factores etiopatogénicos que
actúan en la producción de las lesiones como la fisiopatología
de las mismas. Por ello, difiere notablemente el manejo de una úlcera
isquémica, neuropática o mixta. Además la infección
se puede añadir a cualquiera de las anteriores o ser por sí misma el
factor predominante. Sólo un diagnóstico certero etiológico
conducirá a los mejores resultados y a evitar las frustraciones que
producen las ulceraciones que evolucionan de forma tórpida a pesar de que
los tratamientos locales son considerados adecuados. Una secuencia fácil
de realizar es la que mostramos en el esquema siguiente.
La neuropatía autónoma disminuye la sudoración del pie y
produce una piel seca y con intensa hiperqueratosis y grietas que constituyen
puertas de entrada a la infección. Por otro lado, la afectación
de los nervios simpáticos, una auténtica "autosimpatectomía",
produce una vasodilatación que ocasiona un aumento de la
reabsorción ósea, colapso articular y deformidades cuya máxima
expresión la constituye el pie de Charcot (neuroartropatía de Charcot)
En la imagen apreciamos una úlcera neuropática tambien denominada
"mal perforante plantar".
Típicamente se encuentran localizadas debajo de la cabeza del
primer metatarsiano y rodeadas de un grueso halo de hiperqueratosis, pero se
pueden generar indistintamente en cualquier región de los pies.
Se producen debido a
Puede tener una profundidad variable y llegan a afectar al hueso provocando
osteomielitis. Dependiendo de la profundidad y afectación de las
estructuras subyacentes, la úlcera se clasificará en distintos
grados como veremos en la tabla a continuación.
Clasificación de Wagner
Grado
Lesion
Caracteristicas
0-
Ninguna, pie de riesgo
I-
Ulceras superficiales
II-
Ulcera profunda
III-
Ulcera profunda mas absceso (osteomielitis)
IV-
Gangrena limitada
Necrosis de :
V-
Gangrena extensa
En la neuroartropatía de Charcot existe una pérdida de la
bóveda plantar, un acortamiento del eje antero-posterior del pie, edema
importante del mismo y una convexidad medial.
Todas estas deformidades predisponen a la ulceración.
Típicamente, las lesiones son multisegmentarias tienen una preferencia
por las arterias infrageniculares y suele respetar las arterias del pie.
Los factores de riesgo asociados al desarrollo de enfermedad vascular
periférica son:
Las causas por las que los diabéticos
son tan susceptibles a la infección, no permanecen del todo aclaradas.
Experimentalmente, se han encontrado defectos en la función leucocitaria tanto
en la quimiotaxis, respuesta fagocítica como en la capacidad de muerte
intracelular, pero existen autores que no encuentran evidencias suficientes que
demuestren que la respuesta inmune se encuentre dañada en el paciente con DM.
Si dejamos aparte estas controversias, lo que la experiencia clínica sugiere es
que los pacientes diabéticos debido a la insuficiencia vascular y a la
neuropatía, presentan un riesgo mayor de presentar lesiones en los pies que los
individuos no diabéticos y, que una vez que la infección se ha
establecido, presenta una mayor gravedad y refractariedad al tratamiento.
La extremidad isquémica no responde a la infección con incremento de la
perfusión local, formación de edema e infiltración leucocitaria de la misma
forma que la extremidad bien vascularizada. Tampoco los antibióticos llegan al
sitio de la infección en una concentración adecuada debido a la inadecuada
perfusión tisular.