DERMATOMICOSIS
(Hongos en la piel)
Las micosis son infecciones producidas por hongos. Estos son la forma mas
inferior de la vida vegetal.
Existe una gran variedad, pero los que infectan el cuerpo humano se reducen a
unos pocos.
Las micosis pueden ser
superficiales
o
profundas.
Las profundas son poco frecuentes, y contaminan la epidermis, dermis e
hipodermis, pudiendo llegar a las vísceras.
Un caso típico de una micosis profunda es la Maduromicosis, o pie de Madura,
una afección de los climas tropicales, rara en nuestro país.
Ataca únicamente el pié, deformándolo y aumentando su volumen,
imposibilita la deambulación, pudiendo llegar al tejido óseo,
ocasionando en casos graves la amputación.
Las micosis superficiales son producidas por hongos que pertenecen a especies
parasitarias del hombre, no encontrándose en el mundo exterior
como saprófitos.
Pueden atacar la piel y las uñas, son sumamente contagiosos y muy
difíciles de destruir.
Las esporas son muy resistentes a los antisépticos comunes y
continúan multiplicándose bajo temperaturas elevadas.
Esto explica los casos de reinfecciones, por medio de los zapatos o en
instalaciones sanitarias públicas.
La piel del pié ofrece a los hongos las condiciones óptimas para su
supervivencia:
- oscuridad,
- calor y
- humedad.
La falta de aireación,
hábitos de aseo y
sudoración exagerada (hiperhidrosis)
son las causas fundamentales en las infecciones micóticas.
Los hongos producen lesiones de diversos tipos, eritematosas, descamativas,
fisurarias, vesiculares incluso pústulas cuando se añade una
infección bacteriana.
Se denomina intertrigo a las lesiones húmedas lo los pliegues, en el
caso del pié entre los espacios interdigitales, en general se denomina
a las infecciones micóticas del pié Pie de Atleta, ya que este es un
sector que se encuentra en alto riesgo de contraerlas por el uso de
instalaciones sanitarias públicas, el uso de zapatos deportivos
que muchas veces utilizan mucho material sintético que favorece la
sudoración y la posibilidad de roces y daño en la piel que
permite que los hongos penetren en el organismo.
La forma mas común se caracteriza por eritema local (enrojecimiento),
figuración de la piel y descamación en forma de escamas blanquecinas,
maceradas, que se desprenden en sus bordes. Casi siempre esta patología va
asociada a la hiperhidrosis.
Los agentes causales son el
- Epidermophiton Floccusum,
- el Tricophiton Mentagrophytes y
- la Cándida Albicans,
causan intenso prurito son recidivantes y muy contagiosas.
En la planta del pié, especialmente en el arco interno se presentan como
manchas rojas inicialmente que evolucionan formando vesículas de
tamaño variable en su centro que se van secando espontáneamente
dejando una costra pardusca.
Muchas veces las dermatomicosis son confundidas con la Dishidrosis,
que es una dermatosis pruriginosa que se caracteriza por una erupción
de vesículas aisladas o agrupadas, de pequeño tamaño.
Aunque en algunos casos son de mayor tamaño y se denomina Dishidrosis gigante,
su distribución es simétrica y se presenta en la palma de las
manos y planta de los piés, su aparición se incrementa en
primavera y verano y recidiva con frecuencia.
En el 75% de los casos esta complicada con una infección micótica,
pero la causa original del problema es una dermatitis de contacto, que consiste
en una inflamación de la piel ocasionada por sustancias químicas
que producen una reacción alérgica que deteriora y altera las
características normales de la piel.
Esta reacción puede ser provocada por diversos productos, desde los
jabones y productos de aseo que no se enjuagan bien hasta anilinas o productos
usados en la curtiembre de los cueros de los zapatos.
Una forma de diferenciar estas dos patologías en su estado inicial es
que en la micosis las vesículas se encuentran rodeadas de un halo rojo,
y en la dishidrosis no.
TRATAMIENTO
En ambos casos es de incumbencia médica, requiere de medicamentos
tópicos, y en muchos casos orales, es de suma importancia saber que por
ser una patología muy contagiosa, requiere de un tratamiento
profiláctico de rutina diaria para evitar el contagio en otros miembros
de la familia.
Se debe proceder diariamente a un aseo minucioso, secar siempre muy bien los
pies, cuando se usan instalaciones sanitarias, ajenas a las del hogar, utilizar
un calzado de goma o plástico que aísle los pies del suelo,
mismo que debe ser desinfectado con una solución de cloro
periódicamente. Trate en lo posible de utilizar calzado y calcetines
que contengan pocos elementos sintéticos pues estos favorecen la
sudoración y tienen poca capacidad de absorción y
ventilación, y mantenga la piel en buenas condiciones aplicando
lociones que humecten y lubriquen la piel para evitar grietas y escamas.
Y si advierte que hay lesiones consulte con el médico para que le
indique el tratamiento apropiado y evitar complicaciones.